Recorremos los largos senderos del turismo que emprendimos por Argentina y el mundo. Mostrando en exclusivo videos, fotos, testimonioss, notas y relatos apasionantes de los miles de caminos transitados. Asimismo volcamos una guía de qué comer, comprar y ver en todos los países del planeta.
Luego de volar más de diez horas, de hacer una escala de hora y media en Lima y del traslado de dos horas y media de La Habana a nuestro destino final, arribamos a Varadero. Esta ciudad costera a orillas del Océano Atlántico es la más conocida y destacada para disfrutar de las playas caribeñas en Cuba. Tanto viaje y tiempo expendido valen la pena, Varadero es un paraíso en si mismo.
Ya desde el vamos la atención y la gentileza de los cubanos nos llamó la atención. Dulce María, la primera simpática y eficiente guía que tuvimos, nos condujo desde la Capital caribeña hasta estas magníficas playas. En el interín la jovial morena nos expresó las primeras cosas y temas a tener en cuenta dentro de la isla. En la única parada que hicimos hacia el balneario los alegres morenos nos contaban cuentos de distintos personajes.
A última hora de la tarde arribamos al Complejo Sol Sirenas Coral. Un bellísimo y enorme parque que contiene a dos hoteles principales: el Sirena y el Coral, otros hoteles menores, salones de juego, gimnasios, restoranes, snack bar en cada hotel y varios en la playa, varias piletas, negocios, ferias, teatros al aire libre y amplísimas playas. Todo esto gratis por el " all inclusive ".
El Hotel nuestro, el Coral, de cinco pisos, moderno, amplio, abierto, rodeado de plantes y canteros.
En los grandes restoranes, uno oriental, mexicano, italiano y otro general, la gastronomía era abundante y sabrosa. Sin dudas los pescados iban a la vanguardia. Salmón, Calamares, Pargos, Mai Mai, Merluza, Rayas, Palmas, etc, eran sólo algunos de los ejemplares que se podían degustar.
El teatro al aire libre era una constante de todas las veladas de Varadero.
La playa con arenas blancas y finas y con un mar calmo, limpio y cristalino marcaban una constante para los turistas.
Las noches además tenían el sabor de los distintos tragos en la barra: mojitos, piña colda, ron, vodka, daiquiris, etc, iban y venían. Este recinto semejaba la ONU, se escuchaba hablar en varios idiomas. Había turistas de varias partes del mundo disfrutando una geografía y un lugar de novela.
Varadero ofrece una amplia gama de paseos y excursiones para realizar. Conocer el pueblo de Matanzas o visitar otras playas como Cayo Blanco o Cayo Coco son dos variantes interesantes. Empero tal vez la más emblemática de las excursiones sea ir a el delfinario a hacer baño con delfines. Una experiencia única.
Para ello fuímos hasta el puerto y tomamos una lancha a motor. La misma tenía planta baja y la parte de arriba. Con la lancha en movimiento subimos por la finita escalera rumbo a la cubierta. Escena de riesgo porque de haber resbalado abajo nos esperaba el Atlántico. Luego y ya arriba en cubierta, tuvimos la segunda prueba de fuego. El timonel cubano nos ofreció manejar el aparato. Y fue así que durante tres minutos experimentamos manejar una lancha a motor con pasajeros por el Océano. Y finalmente la llegada al Delfinario viviendo una experiencia única con los animalitos y el adiestrador.
Luego nos concentramos y observamos diversas postales de Varadero. Momentos inolvidables de nuestra estada en el Coral. Un recorrido por la vida diaria en el Complejo del balneario. Sus paisajes, edificios, artistas, playas y personas se reflejan en este compendio.